Estructura Social y Comportamiento del Lémur

Estructura Social y Comportamiento del Lémur

Estructura Social y Comportamiento del Lémur

Los lémures son especies sociales de comportamientos pacíficos a diferencia de otras clases de mamíferos. Presentan variabilidades en su estructura social y en su comportamiento de acuerdo con la especie.

Son las hembras quienes llevan la batuta dentro de los grupos sociales en la mayoría de las especies de lémures; ellas tienen mejor ventaja con los alimentos así como la oportunidad de seleccionar a su pareja reproductiva. La forma de mantener el dominio femenino dentro de los grupos se puede observar de manera distinta. Los machos de ciertas especies, como por ejemplo los cola anillada, se muestran sumisos casi todo el tiempo sin importar el estado de ánimo de la hembra dominante. Pero en el caso del lémur coronado esto es distinto, pues todo el tiempo actúan normal a menos que su compañera femenina se muestre agresiva. Estos no se defienden de la misma manera, pues cada uno sabe cuál es su papel dentro de la agrupación.

Por lo general, las hembras lideran los grupos sociales y tienen la oportunidad de seleccionar a su pareja reproductiva.

No obstante, en algunos casos es el macho quien tiene mayor preferencia ante situaciones de selección. Un ejemplo es el lémur ratón dorado de quien se asegura que evolucionó de una manera distinta al resto, pues su forma de organización es muy peculiar.

Comportamiento

Algunos lémures son activos durante el día, otros en horas crepusculares y el resto son nocturnos. Viven en grupos de alrededor de 15 miembros y se les conoce por ser solitarios pero sociales, es decir, prefieren cuidarse por su cuenta pero tampoco tienen problemas de convivencia con otros individuos.

Organización social de los lémures.

Familia de sifacas.

Algunas hembras con sus crías suelen compartir espacios con otras hembras y probablemente admitan la presencia de un macho. Otras hembras sin crías pueden hacer lo mismo con un macho. No solo comparten nidos, sino también mantienen contactos físicos e interacción. Esto ocurre generalmente con las especies de hábitos nocturnos.

Es muy frecuente también ver grupos de múltiples machos, formando uniones de hasta diez o menos.

Los científicos han señalado que posiblemente los niveles de agresión de una especie de lémur tenga relación con el tamaño de sus caninos. Según sus investigaciones, los poseedores de caninos más largos tienen altos niveles de agresividad comparados con otros que los lucen de un tamaño visiblemente más reducido.

Según las investigaciones, los lémures con caninos más largos tienen altos niveles de agresividad.

Aunque no son comunes las peleas entre bandos diferentes, los grupos vecinos defienden su territorio a base de advertencias con gruñidos, marcas de olor y saltos de árbol en árbol. Debido a que no son criaturas con instinto de lucha, suelen alejarse sin provocar más disturbios.

Uso de herramientas en los lémures

Los lémures son animales muy inteligentes que encuentran siempre la manera de resolver problemas que se presentan en su medio natural. No por algo han evolucionado con éxito y permanecido en la Tierra por millones de años.

No toda la gente piensa esto, puesto que siempre se habla de los grandes simios como los primates más inteligentes después del ser humano, mientras el resto es considerado más salvaje, engañoso y retador. Esto desde luego que no es así, ya que los chimpancés y gorilas también tienen un fuerte temperamento que llega a ser muy peligroso para el hombre.

Jerarquía social en los lémures.

Grupo de lémures de cola anillada.

No se tiene un conocimiento sobre el uso de herramientas en la vida salvaje pero sí en cautiverio. Ejemplares de lémur pardo (Eulemur fulvus) y el lémur cola anillada (Lemur catta) demostraron su capacidad para entender y manipular objetos.

La forma de sus dientes forma un cepillo natural con el que se acicalan y cuidan el pelaje.

En su entorno natural emplean sus propias herramientas corporales como si se trataran de objetos. El “objeto” más cercano a ellos y que lo tienen disponible en todo momento se encuentra en su dentadura. La forma de sus dientes forma un cepillo natural con el que se acicalan y cuidan el pelaje, evitando que se enrede y que se infeste de residuos que circulan en el aire.

Otro ejemplo podemos verlo con el aye-aye, quien posee un dedo medio bastante largo y delgado con el que escarban fácilmente para obtener su alimento.